merodeando lo colonial. una mirada de(sde) asunción.

09Mar09
Mercado 4 (Foto: Mónica Matiauda)

Mercado 4 (Foto: Mónica Matiauda)

Por Agustín Barúa Caffarena (utopiandoya@gmail.com)

[…] ahora bien, la esencia de una nación está en que todos los individuos tengan muchas cosas en común y también que todos hayan olvidado muchas cosas
ernest renan

introd(i)ciendo…

merodear dicen que es vagar por las inmediaciones de algún lugar, en general con malos fines (1). vagar, estar cerca sin entrar en materia. malos fines como esa cosa casi detectivesca del pensar – sospechar.

en este texto, quiero compartir preocupaciones y disquisiciones con casi colaterales pretensiones de trabajo académico, sobre lo colonial, este argumento para la violencia y el despojo, en los medios que frecuento.

vengo viviendo en asunción, con un par de viajes de descuento, por casi cuatro décadas. egresado de medicina de una escuela asuncena, y vinculado al tema salud mental, a acompañamientos comunitarios en el área metropolitana, a la docencia en la universidad pública y, recientemente, a la antropología.

castro-gómez  nos dice que el imaginario colonial para africanos, asiáticos y latinoamericanos es, primariamente, el tortuoso pero inevitable camino hacia el desarrollo y la modernización (2003: 152).

en este sentido, quiero configurar una serie de puntos que creo atraviesan posiciones y acciones con las que convivo (y de las que hago parte, sin duda) y que hacen a una comprensión colonial.

los temas no tienen novedad. quizás si aporten en tanto su especificidad de ser pensados de y desde asunción donde, planteos de este tipo, entiendo, no existen. debato, primero lo colonial. luego algunos imaginarios que llevan su signo.

lo colonial

¿de que hablamos cuando decimos esto?

de entrada, una diferenciación: colonialismo, hace referencia a un momento histórico ya superado; la colonialidad es un fenómeno que perdura –en palabras de castro-gómez (2005: 16), como la forma en que las relaciones coloniales de poder tienen una dimensión cognitiva, esto es, se ven reflejadas en la producción, circulación y asimilación de conocimientos.

en este sentido, europa es configurado como único horizonte civilizatorio (2), instaurando polaridades, dicotomías, exclusiones, jerarquizaciones. una acción que simultáneamente, por un lado, la coloca como la cúspide de la “evolución social” y, por otro, los otros pueblos que serán vistos como primitivos, salvajes, subdesarrollados premodernos, adjudicándose la primera, el derecho y la tarea “civilizatoria”.

desde el siglo XVI se instaura un orden de dominación (guerrero: 2007) que se sustenta en una matriz colonial de poder, que le viene permitiendo a cierto occidente el control de la economía, la política y social, pero sobretodo la colonización del saber y del ser, de las subjetividades, los imaginarios y los cuerpos.

esto debe comprenderse, también, dentro de la instauración de un nuevo patrón de poder global en el proceso de expansión del sistema mundo capitalista, descrito por wallerstein (1995) como un sistema inter-estados donde, para sostener este modo de producción polarizador –en el que algunos países mantienen sus ganancias a expensas de la división del trabajo sobre otros- periódicamente, debe expandir sus límites geográficos.

el otro proceso histórico que, con quijano (2003) configura el nuevo patrón de poder es, la idea de raza. la asociación -dentro de estas relaciones de dominación- de identidades sociales (indios, negros, mestizos, europeos…) que si antes solo connotaban procedencia geográfica, pasaran a ser asociadas a jerarquías, lugares y roles sociales específicos; raza como instrumentos  de clasificación básica social de la población: la diferencia colonial (mignolo: 2003).

para complejizar, otro punto es la noción de colonialismo interno (gonzález casanova: 2006) que (3), rechazando que el colonialismo sólo debe contemplarse a escala internacional, afirma que este también se da en el interior de una misma nación, en la medida en que hay en ella una heterogeneidad étnica, en que se ligan determinadas etnias con los grupos y clases dominantes, y otras con los dominados (2006: 415).

imaginarios de “esto lado”

en general, el proyecto moderno, en relación a la necesidad de acumulación de capital, requirió la generación de un perfil de “sujeto” que se adaptara fácilmente a las exigencias de la producción: blanco, varón, casado, heterosexual, disciplinado, trabajador, dueño de si mismo, letrado.

en particular, la colonialidad del poder intenta el control de los significados y el control del poder interpretativo (guerrero; 2007: 49).

esta origina una mirada única, soberana, que esta fuera de la representación, un régimen escópico que explica la panóptica de la mirada del poder que le permite ver sin ser visto (guerrero; 2007).

ahora, al hablar de nación, anderson, la define como una comunidad política imaginada como inherentemente limitada y soberana (1993: 23), explicando:

comunidad, porque independientemente de la desigualdad y la explotación, la nación es concebida siempre como un compañerismo profundo, horizontal.
imaginada, porque sus miembros aunque nunca conocerán a la mayoría de los integrantes, en la mente de cada uno tiende a haber una idea de comunión.
limitada, porque hasta para el nacionalista mas mesiánico, la nación tiene fronteras que son, aunque elásticas, finitas.
soberana, porque el concepto nació en una momento histórico en el que la ilustración y la revolución destruían las dinastías divinas colocando en su reemplazo la garantía del estado.

aquí, uso una noción que toma mignolo (2003) de imaginario de glissant, comprendida como la construcción simbólica mediante la cual una comunidad se define a si misma.
tomaré solo algunos imaginarios que selecciono por su asidua presencia en conversaciones, argumentaciones y planteos del día a día que transito.

a. ¡qué indio que sos!: desprecio de lo originario

en el discurso nacionalista promedio, el guaraní es el buque insignia. solemos decir, en el exterior: “este es el único país de américa que tiene una lengua indígena reconocida constitucionalmente…” (4). a compatriotas heréticos,  con tono de claro reproche: “¡¿cómo no vas a saber hablar guaraní?! ¿vos pikó no sos paraguayo?”.

sin embargo en el cotidiano, los pueblos originarios (5), ¿qué valoración hace el, digamos, paraguayo común? expresiones como “¡indio!… ni los indios…” cargadas de connotación negativa.

la encuesta de hogares indígenas (6) da una población de 108.308 pero ¿quién se presenta como tales en paraguay? ¿quiénes asumen sin algo de vergüenza esta historicidad? (sin llegar a niveles extremos (7)).

para desentrañar las formas en que se puede haber ido construyendo, puede servir lo que meliá (2006) nos plantea como tipos de procesos que, por su vigencia, cuentan lo inacabado de lo colonial:

1. destrucción (de muchos pueblos, hoy solo queda el nombre).
2. encubrimiento (el descubridor que encubre, no ve, no sabe ver o tapa lo qua veces ve).
3. Sustitución (el colono recién llegado que ocupa un espacio del que va excluyendo a sus antiguos habitantes).
4. transformación (en relación al pudor histórico ante la muerte y destrucción de tantos pueblos y formas de vida y también por la necesidad ideológica de crear una sociedad homogénea de “ciudadanos iguales ante la ley”).

otra arista es la que meliá (1997) plantea acerca de que uno de los problemas cruciales para el estado es la no aceptación de otra nación  por fuera de la suya dentro de su territorio, a riesgo que socave su básica centralidad.

recibimos (y reproducimos) constantes quejas sobre “la corrupción”; sin defender una idealización (8), quizás estas palabras de cadogan que nos trae meliá (1995: 31) nos permitan alguna reconciliación con nuestro pasado y para nuestro presente desde donde pensarnos:

la gran experiencia de su vida fue “el día en que descubrí -dice el- que palabra y alma son sinónimos para el hombre primitivo. para el guaraní la palabra es a la vez palabra y alma. la parte espiritual del hombre es su palabra” (9).

reconociéndole al tema, una extensividad más allá de lo nacional, quiero tomar un caso argentino, representativo de una cosmovisión: julio argentino roca (10). viñas (1982) lo va a describir como un militar civilizador, un autentico jefe positivista, remarcando su combinación de eficiencia, implacabilidad, etnocentrismo y cientificismo. cito su caso como comandante de la llamada campaña del desierto (1878 – 1884) cuyo objetivo era ganar tierras para el estado nación a expensas de sus habitantes originarios a fin de ejemplificar, detrás de estos estigmas, lo puesto en juego:

monopolio de las tierras expropiadas a los indios, capitalización de un prestigio pulcro obtenido sobre los desmanes de sus subalternos, centralización, conservadurismo modernista, feroz ‘homogeneización racial’, fuerte estatización, sintonización con los ritos del capitalismo mundial, nacionalización de las oligarquías provinciales y del ejército frente a las milicias locales, reafirmación de fronteras, articulación de las ferrocarriles, los telégrafos y del puerto único… (1982: 19).

b. ¡hummmmmmm… paraguayito!: desprecio de lo nacional

machacona, tenazmente, este connotación peyorativa de lo nacional es un estribillo cantado que, como letanía descalificante, promueve una impronta ontológica: no servimos.

el imaginario local dominante sobre paraguay pareciera arrastrar un debate en el que las posiciones tienden a polarizarse: por un lado, posturas pretendidamente liberales (11) pidiendo a gritos el progreso, y por otro, quienes reivindican un pasado con francia, los lópez y la guerra de la triple alianza como un momento único y decisivo que habría destruido de una vez y para siempre un proyecto (presentado como carente de contradicciones y límites, puerilizando su complejidad), instrumentalizando esto con fines personales y/o grupales. tejidos a estas opciones resuena el adjetivo cretinos o la no menos remanida idea que “al paraguayo le gusta que se le mande, no sabe usar su libertad”.

hay textos que han trabajado esta discusión desde lugares que defienden la validez de estos imaginarios (vera: 1996), pero –y elijo esta pregunta- ¿es posible comprendernos por fuera de esta tupida red de significaciones? ¿es posible pensar en algo que, cuente una versión que sin caer en una caricatura tan eufórica como vacía, pueda contar algo más que este coro de lamentos?

si cabe esta forzada unicidad en la expresión, este “pueblo paraguayo” demanda a la academia, en general, y a este espacio antropológico abrir estos caminos por fuera de estos trillos tan hondos como direccionados. es a lo que nos invita carvalho (s/f): a descolonizar nuestros paisajes mentales.

c. haraganes.. ¡no quieren nomás trabajar!: desprecio de lo campesino

el tema “tierra”  nos ruge en paraguay. a las puertas del censo agropecuario nacional 2008, vemos las estadísticas del ultimo (12) (1991): el 1% de los propietarios concentra el 77% de las explotaciones agropecuarias.

sin embargo hoy se extiende una mirada sobre el llamado campesinado pobre: invasores, o narcoguerrilleros.

ahora, en la línea de wolf quien al inicio de su escrito europa los pueblos sin historia (2005), enfatizaba que la antropología necesitaba descubrir la historia, me provoca tomar un caso que puede aportar elementos desde donde discutir este segundo imaginario: las ligas agrarias cristianas.

¿por qué las menciono? a modo de señal metonímica. un fragmento de historia que comienza a ser reivindicada pero que dista aún de aportarnos todo lo que nos pudiera  ofrecer.

de ellas, quiero tomar cuatro aspectos, que quizás sean antídotos para acallamientos:

1. radicalidad. una entrega intensa, de cuerpo.
nos contaba una anécdota en la universidad una ligaré (13): en una de las asambleas, una mujer planteó a la comunidad reunida que quería separarse de su marido quien no se quedó con ella cuando paría por ir a una reunión; el vivenciar un espacio colectivo publico como legitimo para compartir esto que, en general hoy, es tan privado, nos da una idea del movimiento subjetivo que las ligas forjaban.
también muy llamativa la implicación no desde una lógica sacrificial sino desde el placer era; nos contaba la misma persona que en sus encuentros cantaban “a los gritos” y que retumbaban sus voces “en el monte”; el brillo en los ojos al narrar esto es intecleable.

2. solidaridad. decía en un testimonio, otra ex integrante, respecto a  las reuniones y cursos, lo que ella consideraba era lo perseguido por “las autoridades” durante la dictadura stronista
¿se hablaba mal de las autoridades?
– nada. sólo se pedía un cambio de actitud, que seamos solidarios como cristianos. eso es lo que producía el disgusto entre ellos
(1992: 12)

3. propiedad colectiva. ni la minga ni el jopoi les ganó el mote de comunistas; pero los almacenes comunitarios y vender en común sus productos sí.
esto movía sutil pero profundamente los vínculos entre ellos:
todas las cosas eran comunitarias. no había ‘este es mi tierra, ni este es mi caballo, ni carreta, ni mi buey’, ¡todo era comunitario! esa era una comunidad que tampoco las autoridades veían bien, porque allí la propiedad privada terminó. también terminaban los líos, las peleas; ellos veían que eso no les convenía. la gente se extendía, por eso persiguieron hasta exterminar, rematar (2004: 128).

4. utopía. ¿qué podía tener la fuerza de desmontar cosmovisiones de desconfianza, individualismo (terminó eso de dormir con puñal al cinto)(fernández; 2003: 151), autoritarismo (todo somos dirigentes)(2003: 156), fanatismos partidarios, obediencia ciega, dependencias, abusos intergeneracionales? (14) el cruce entre perspectivas de dos cosmovisiones: la guaraní y la cristiana produjo esta intensidad de sentido, esta potencia creativa, postula fernádez. una pista.

d. el 70: ¿inconcluso negado versus victimización?
nos dice hobsbawm (1998), que todas las sociedades poseen mitos de creación y desarrollo que simbolizan el paso del tiempo: ‘en un principio las cosas eran así y luego cambiaron para ser de otra manera’. debe no haber otro momento en paraguay que genere movimientos (no solo de ese tipo, seguro) tan agudos como la guerra de la triple alianza (1865 – 1870).

este historiador comunista (1990), sobre el término nación, remarca que es un fenómeno dual, construido esencialmente construido desde arriba (15).así, el punto que quiero resaltar es hasta que punto los pueblos (paraguayo, uruguayo, argentino, brasilero) logran generar una agenda de discusiones en torno a esto hecho histórico de acuerdo a sus intereses, y no quedan sujetos a disputas de intereses de otros.

por un lado, un inconcluso: que niega la masacre, las violencias, el dolor teñido de lo nacional.

por otro, la victimización: el negar los caídos forzados de los otros pueblos enviados incluso encadenados a la guerra, las solidaridades que vinieron de esos mismos pueblos. aquí, además, el riesgo es caer -mas allá de que lado de la frontera se esté-, en el partido de los puros que nos habla floria (1995): la posición nacionalista que plantea una lógica maniquea, donde la razón queda de uno de los lados.

¿como tramitar estas fronteras afectivas tan encendidas aún? y si, sin duda, planteos como el de natalicio gonzález (1925) nos empujan a enfrentamiento tan estériles como manipulables.

y no: parece pregunta pero es invitación a ese plural develado por las, tan citadas como vigentes, preguntas de Brecht (16).

post

quiero prestar este prefijo muy usado -epocal como- dentro de la bibliografía dada (mignolo: s/f, lins ribeiro: 2000, hall: 2003). pero no para entrar en sus marcos y planteos.

queda aquí, un merodeo que tuvo de arbitrario en términos de la selección de puntos. intento de hacer grietas a un tema que pareciera aun de gran hermetismo para pensarlo.

entrar en este desmonte de lo colonial, visto está que hace emerger mucho de lo subterráneo. quizás esa tarea de preguntarnos sobre lo sumergido desconocido sea el riego, los malos fines que nos tocan en esta asunción, en este paraguay, que pugna por parir lo nuevo.

notas

1. http://buscon.rae.es/draei/

2. garcés (2005: 220) especifica: economía capitalista como único modelo universal de regulación de la economía; en lo político, el sistema de gobierno republicano y la democracia liberal; en lo religioso, el cristianismo; en lo epistémico el pensamiento racional científico tecnológico; en lo lingüístico las lenguas europeas, en especial las derivadas del latín y el griego.

3. como trabajos particularmente  relevantes para este debate, sugiere a:
gramsci, antonio. quaderni del carcere. torino: einaudi; 1977.
lefebvre, henri. espace et politique (le droit à la ville ii). paris: anthropos; 1968.
mariátegui, josé carlos. siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. lima: amauta; 1928.

4. habitualmente la discusión suele plantearse alrededor del bilingüismo, pero este debate niega el carácter multilingüe de este territorio (de las originarias no guaraníes hasta otras como el portugués, coreano o alemán).

5. ellos son ache-guayakí, chiripa, guana, mbya-guaraní, pai-tabytera, angaite, ayoreo, chamacoco, chulupí, gurayo, lengua, maka, manyuy, sanapana, tapiete, toba-maskoy, toba-qom y mataco.

6. http://www.dgeec.gov.py/

7. emblemático el escrito “la toldería de la plaza uruguaya” de la columna del centinela (osvaldo domínguez dibb) (http://elyacare.wordpress.com/2007/09/20/la-tolderia-de-la-plaza-uruguaya/) que mereció el premio al artículo mas racista del 2007 por la ong survival (http://blogs.lavozdegalicia.es/carlosagullo/2008/04/01/el-articulo-mas-racista-del-ano/).

8. soto (2005), citando a wieviorka, nos habla de un racismo contra la modernidad que apela a identidades -en paraguay, sugiere la autora- como “raza paraguaya” o  “raza guaraní” para movilizar o generar adhesión a determinadas cuestiones.

9. cadogan, león. cadogan según cadogan. suplemento antropológico VIII, 1.2: asunción 1973.

10. (1847 – 1914) ex presidente argentino en dos oportunidades, militar. (http://es.wikipedia.org/wiki/julio_argentino_roca).

11. cito a meliá: el liberalismo en paraguay habría sido un burdo remedo de “feudalismo”, de autoritarismo y de conservadurismo. el latifundio es su recurso más común (1997: 115).

12. lberto alderete , presidente del indert (http://www.redrural.org.py/v3/2009/el-poder-y-el-dinero/).

13. guaraní, ex liguista.

14. dos aspectos que aparentemente quedaron mas rezagado fueron las relaciones de género y la perspectiva ambiental. pendiente hacer una lectura contextuada para un análisis mas profundo de esto.
15. esta mirada (arriba / abajo) que connota las diferencias y enfrentamiento entre grupos, no deja de ser ruidosa como una oposición presentada demasiado simplificada, dicotomizadamente.

16. preguntas de un obrero que lee
¿quién construyó tebas, la de las siete puertas?
en los libros se mencionan los nombres de los reyes. ¿acaso los reyes acarrearon las piedras?
y babilonia, tantas veces destruida, ¿quién la construyó otras tantas?
¿en que casas de lima, la resplandeciente de oro, vivían los albañiles?
¿adónde fueron sus constructores la noche que terminaron la muralla china?
roma la magna está llena de arcos de triunfo. ¿quién los construyó?
¿a quienes vencieron los césares?
bizancio, tan loada, ¿acaso sólo tenía palacios para sus habitantes?
hasta en la legendaria atlántica, la noche que fue devorada por el mar,
los que se ahogaban clamaban llamando a sus esclavos.
el joven alejandro conquistó la india. ¿él sólo?
césar venció a los galos; ¿no lo acompañaba siquiera un cocinero?
felipe de españa lloró cuando se hundió su flota, ¿nadie más lloraría?
federico segundo venció en la guerra de siete años, ¿quién más venció?
cada página una victoria ¿quién guisó el banquete del triunfo?
cada década un gran personaje. ¿quién pagaba los gastos?
tantos informes, tantas preguntas.

bibliografía

. anderson, benedict. comunidades imaginadas. reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. méxico: fondo de cultural económica; 1993.
. castro-gómez, santiago. ciencias sociales, violencia epistémica y el problema de “la invención del otro”. pp. 145 162. en: la colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. perspectivas latinoamericanas. buenos aires: clacso; 2003.
. castro-gómez, santiago. la hybris del punto cero. ciencia, raza e lustración en la nueva granada (1750 – 1816). bogota: universidad javeriana; 2005.
. comisión nacional de rescate y difusión de la historia campesina. kokuegara rembiasa. experiencias campesinas. ligas agrarias cristianas 1960 – 1980. tomo iii. misiones y paraguarí. asunción: cepag; 1992
. de carvalho, josé jorge. la mirada etnográfica y la voz subalterna. mimeo. universidad de brasilia, s/f/ed.
. fernández, david. la herejía de seguir a jesús. intrahistoria de las ligas agrarias cristianas del paraguay. asunción: arandura; 2006.
. floria, carlos. pasiones nacionalistas. buenos aires: fondo de cultura econoica; 1998.
. garcés, fernando. las políticas del conocimiento y la colonialidad lingüística y epistémica. en: castro – gómez, santiago, grosfoguel, ramón (comp.) el giro decolonial: reflexiones para una diversidad epistémica mas allá del capitalismo global. bogotá: iesco-pensar-siglo del hombre editores; 2007.
. gonzález casanova, pablo. colonialismo interno (una redefinición). en: borón, atilio, amadeo javier, gonzález, sabrina (comp.). la teoría marxista hoy. problemas y perspectivas. buenos aires. clacso 2006.
. gonzález, juan natalicio. el paraguay eterno. asunción: guarania; 1925.
. guerrero, patricio. corazonar. una antropología comprometida con la vida. asunción: fondec; 2007.
. hall, stuart. diáspora. belo. horizonte: humanitas; 2003,
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. meliá, bartomeu. el paraguay inventado. asunción: cepag; 1997.
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. mignolo, walter: postcolonialismo: el argumento desde américa latina. en: teorías sin disciplina. edición electrónica. http://www.ensayistas.org/critica/teoria/castro/mignolo.htm
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2 Responses to “merodeando lo colonial. una mirada de(sde) asunción.”

  1. 1 dario ortiz larramendia

    – Gran y buen emprendimiento!!
    felicitaciones.

  2. 2 Gaby Vergara

    Hermoso y profudo… me pregunto nomas yo.. sera q en esos desprecios (de lo originario, de lo nacional) no esta justamente la semilla que nace de una profunda protesta cotidiana, que sì bien tiene su fuerte impronta colonialista, sin embargo nos habla de un descontento que puede generar algo nuevo? Quizas por considerarnos corruptos, paraguayitos, y haraganes y queriendo cambiarlo votamos el 20 de abril en esa direccion. El error esta en apuntar hacia un cambio que nos haga encajar en “la civilizacion y el desarrollo”, lo ideal en un cambio que nos haga re-ligarnos con nuestras raices profundas, encontrarnos y mirarnos a los rostros y decir: fuimos indios, somos paraguayitos, pero queremos ser paraguayos. Paraguayos reales, tomados de la utopìa que reposa en el fondo de nuestra cosmogonía màs inconsciente, solo asfixiada -no irreversiblemente- por estas imposiciones colonialistas de las que hablas…
    Hermoso y profundo.


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